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La importancia de cuidar nuestra piscina

Manos a la Obra

El agua tiene una virtud maravillosa, que es la de disolver y mezclar una enorme cantidad de elementos y sustancias. Esta característica en las piscinas genera la obligación de vigilarla muy de cerca para que, lo que en ella se produzca, no sea dañino para las personas ni para las propias instalaciones. El mantenimiento más importante a realizar es el de la desinfección del agua, pero hay otros aspectos que también debemos tener muy presente, para poder utilizarla sin reparos.

En el mantenimiento de las piscinas se utilizan distintos elementos de control y tratamientos, cuya dosificación requiere siempre, en primer lugar, conocer el volumen de agua que contiene la misma. A continuación recomendaremos una serie de acciones a realizar para mantener el agua en perfecto estado:

Cómo calcular el volumen de nuestra piscina

Lo primero que debemos saber, para utilizar los productos de mantenimiento para piscina, es el volumen de agua a tratar. Ese cálculo depende de la forma y profundidad que tengamos.

Para determinar la profundidad media, se suma la profundidad máxima y la profundidad mínima, y se divide por dos (promedio).

Para calcular el volumen se aplican distintas fórmulas, según la forma de la piscina. Si tomamos todas las medidas en metros, cuando las multipliquemos, el resultado será en metros cúbicos. Recordemos que cada metro cúbico contiene 1.000 litros de agua.

– Piscinas cuadradas o rectangulares: Se multiplica el largo por el ancho y por la profundidad media. Si la piscina tiene forma de “L”, deberemos calcular como si fueran dos piscinas independientes, y después sumar ambos resultados.

– Piscinas redondas u ovaladas: Se multiplica el largo máximo por el ancho máximo y por la profundidad media. A continuación, la cifra resultante debe multiplicarse por un coeficiente: 0,785 si se trata de una piscina redonda; y 0,89 si se trata de una ovalada.

Tipos de mantenimiento

A continuación mostraremos los diferentes tipos de mantenimiento para el agua de piscina que existen, según la función que desarrollen:

  1. Regulación de PH: es un factor esencial en el agua de la piscina. El pH es una medida del grado de acidez, en una escala que va del 0 al 14. Los valores por debajo del 7 indican acidez, y los que van por encima del 8 alcalinidad. Para que la piscina tenga el pH correcto se debe mantener entre 7 y 7,8.Para evaluar el índice de pH utilizamos un equipo de análisis de agua. Si el resultado que nos da no es correcto, debemos utilizar un minorador o un incrementador de pH, siguiendo las instrucciones que marque el producto.
  2. Cloración: La misma consiste en añadir al agua un compuesto químico de cloro que actúa como oxidante de los elementos orgánicos de la piscina.Hay distintas formulaciones que contienen este producto:
    – hipoclorito sódico.
    – hipoclorito cálcico: menos agresivo para la piel, e igualmente eficaz.
    – tricloro (ácido tricloroisocianúrico): soporta mejor la luz solar y no altera el pH.
    El cloro se puede suministrar en “tratamientos de choque”, que liberan una gran cantidad de cloro normalmente al inicio de la temporada, y tratamientos de acción continuada, que realizan una liberación progresiva de cloro en formato pastillas o granulado, siguiendo las instrucciones que indique el fabricante. El cloro se pone en el skimmer y en el caso de piscinas desmontables, en una boya flotante, para que no entre en contacto con el plástico. Durante el proceso de cloración, el nivel del pH tiene que estar entre 7 y 7,8. Fuera de estos valores, la cloración pierde eficacia y puede ser agresiva para la piel y las mucosas.Existen tratamientos químicos alternativos al cloro que, aunque son más caros, no necesitan tanto control de dosificación y no producen irritación ni olores.
  3. Antialgas: La presencia de algas muestra una debilidad del sistema de desinfección. Lo detectamos inicialmente por el tono del agua (lo más frecuente es que se vuelva un poco verdosa). Además de una buena limpieza física, que elimine las algas de las superficies de fondo y paredes, será necesario un “tratamiento de choque” con un producto antialgas y un lavado del filtro.Una vez que las algas han aparecido en una piscina, será necesario mantener de forma continuada un algicida para evitar su proliferación. Existen para ello tratamientos de cloro que ya los llevan combinados.
  4. Floculantes: Cuando el agua se vuelve turbia, de un tono blanquecino, estamos ante un problema de exceso de materia en suspensión o, en piscinas de agua muy dura, de un alto contenido en cal. Una vez que hayamos descartado un problema de filtrado o un exceso de cal, el mantenimiento del agua consiste en aportar floculante. Éste actúa como un espesador de las materias en suspensión, provocando su hundimiento para que sea absorbido por la boquilla de fondo o cuando se haga limpieza de paredes y fondos.
  5. Antical: Llamamos aguas duras a aquellas que tienen una concentración alta de partículas disueltas en suspensión (más de 1.000 ppm -partes por millón). Se miden con un analizador específico para esta función. Las aguas duras dificultan los procesos de desinfección y regulación del pH, y afectan al buen funcionamiento de los equipos de depuración. Para combatirlas utilizamos productos antical.
  6. Fungicidas: El entorno de la piscina está sometido a humedad y calor, por lo que no es extraño que aparezcan hongos sobre determinadas superficies. La utilización de calzado es siempre importante, pero no está de más la utilización de un fungicida que evite la proliferación de estos organismos indeseados que pueden ser también invasivos en nuestra piel.
  7. Productos de invernaje y limpieza: Los productos de invernaje se añaden al agua de la piscina durante el invierno y alargan su vida, evitando tener que cambiarla o reponerla. El momento ideal para realizar una limpieza de las superficies que quedan descubiertas es al vaciar la piscina, o cuando está baja de nivel. Para ello recomendamos utilizar un desincrustante y un abrillantador, para los elementos metálicos. La limpieza de la línea de flotación se puede realizar con ayuda de un desengrasante.

Realizar el mantenimiento de la piscina es una necesidad, a medida que se acerca la época estival. Este tipo de tareas se deben hacer con mayor o menor intensidad durante todo el año. El agua de la piscina es mejor que permanezca limpia, sea cual sea la estación. Retirar las impurezas que se puedan acumular y tratarla como corresponde nos evitará problemas a largo plazo.

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